Yo soy retebuena para eso de los consejos, pero ¿qué también los sigo? La verdad ni tantito. Eso de andar de metiche haciendo preguntas es mi fuerte.
Cuando de plano no está en mis manos aportar, o me comprometo y luego no puedo cumplir lo pactado eso espanta. Es clásico que amigos, conocidos y familiares me pidan ayuda, después termino arreglándalo su problema.
Ellos tranquilos se encuentran un conflicto nuevo. A quien buscan es a una. Pero hay de mí... Si fallo, me niego o no le doy solución porque hasta termino satanizada.
Eso no es lo que me espanta. La situación que llega a mi vida son de personas que quiero y ahí es donde el miedo acoge. Mejor hubiese sido psicóloga.
Dejen les cuento que en los últimos meses ya parecía consultorio mi departamento. En un lapso de 3 hrs tenía a más de 15 personas entrando y saliendo.
Y la mayoría con problemillas, otros con problemones y los últimos eran como para tomar cianuro con jarabe para la tos. Digo... para que no sepa tan feo.
Así circuló un tiempo mi vida, después aprendí a no tomar las cosas tan en serio, mediar entre la ayuda y el apoyo, ser condicional, que el amor y los cuidados que se tiene uno consigo te dan herramientas para amar.
Así que, están advertidos que si me piden mi opinión con gusto la daré aunque me comprometa, Y, si solo digo... mejor no opino es que la verdad no está en mis manos.
El sentimiento de culpa es algo con lo que estoy trabajando, quiero y debo salir de él. Tiene poco que decidí solo aportar EL SABIO CONSEJO de cosas que yo ya pasé, o situaciones que realmente tenga conocimiento de causa.
Si de plano como dice mi super amiga... las conductas autodestructivas son mi segundo fuerte. Queridos lectores los dejo con la siguiente reflexión: La ayuda esta dentro de la autoayuda. (Que profunda, jajajaja). Hasta la próxima.