Estoy triste porque en este mes la vida me recuerda la pérdida de alguien muy amado, es una fecha luctuosa que empaña la felicidad de mi mes cumpleañero.
Me verás haciendo alarde de felicidad, como dice la canción: "se vive solamente una vez", pero la verdad el dolor me invade hasta el tuétano.
Ubicar el dolor de la ausencia, el egoísmo del abandono, la capacidad de resistencia de un corazón herido y que ni el tiempo es la cura para un sufrir constante.
No es mi culpa, Me cuesta mucho el intentar superarlo... Hay dolores que no se curan, solo puedo asimilarlo con el ir y venir de los días.
Hay queridos lectores... Estoy lastimada, espero que el próximo escrito sea algo motivante.
Este momento de mi vida me recuerda a un poema de Mario Benedetti, llamado:

"BALADA DEL MAL GENIO".

Hay días en que siento una desgana
de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse
y me hallo solidariamente cretino
apto para que en mí vacilen los rencores
y nada me parezca un aceptable augurio.

Días en que abro el diario con el corazón en la boca
como si aguardara de veras que mi nombre
fuera a aparecer en los avisos fúnebres
seguido de la nómina de parientes y amigos
y de todo indócil personal a mis órdenes.

Hay días que ni siquiera son oscuros
días en que pierdo el rastro de mi pena
y resuelvo las palabras cruzadas
con una rabia hecha para otra ocasión
digamos, por ejemplo, para noches de insomnio.

Días en que uno sabe que hace mucho era bueno
bah tal vez no hace tanto que salía la luna
limpia como después de jabón perfumado
y aquello si era auténtica melancolía
y no este malsano, dulce aburrimiento.

Bueno, esta balada sólo es para avisarte
que en esos pocos días no me tomes en cuenta.

MARIO BENEDETTI. (Maestro de mis leturas y narrador de mis situaciones comunes).

Hasta la Próxima.