Estoy a unas horas de que lleguen los Reyes Magos, todavía no hago mi carta, es más, no se qué pedir, sigo pensando en qué zapato voy a poner al pie del arbilito seco de navidad.
Estoy a día y medio de comer la deliciosa Rosca de Reyes que año con año comparto con un chocolate caliente que tan esmeradamente prepara mi mamá.
Hoy por lo menos quiero ir ver los escenarios multicolores que se ponen de personas caracterizadas de los Santos Reyes, y como los chamacuelos hiperactivos y sedados de tanta azúcar suben y corren emocionados,
Me pregunto ¿qué es más fácil para lograr que Melchor, Gaspar y Baltazar encuentren mi cartita?, ¿ponerla en mi zapatito?, ¿en un globo con gas elio? ¿un e-mail? Que dilema.
Mientras esto pasa por mi cabeza, leí una nota de primera plana del periódico El Universal donde funcionarios públicos federales comentan su peticiones a los QueridosMagos Reyes. Les comparto el texto del día 5 de enero de 2008.

Flavio Galván Rivera, el magistrado más controvertido en 2007, acusado de favorecer a sus colaboradores en la comisión de presuntas irregularidades en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), cree en los Reyes Magos y deja a juicio de tales figuras decidir si merece o no un regalo. Prefiere que sean Melchor, Gaspar y Baltasar quienes decidan si él se ha portado bien. El 6 de agosto del año pasado, Galván Rivera sorprendió a propios y extraños al presentar su renuncia a la presidencia del Tribunal Electoral. De acuerdo con su carta de dimisión, se vio obligado a dejar ese cargo por razones de salud. Sin embargo, versiones posteriores emanadas del órgano lo involucraron en un escándalo de corrupción, marcado sobre todo por supuestos favores con la intención de beneficiar a su coordinadora de asesores, Norma Inés Aguilar León, en el proceso de adquisición de un edificio para la sede alterna de dicho organismo electoral. Esa operación de compra-venta se vino abajo ante la denuncia de hechos que entregó a la contraloría interna del tribunal el también magistrado Salvador Nava Gomar. El suceso obligó a llevar a cabo una investigación y se determinó el despido de Aguilar León, quien presentó un recurso de apelación que todavía no se ha resuelto. En diversas entrevistas, Galván Rivera ha negado las presuntas irregularidades que se le atribuyen y no tiene entre sus propósitos de año nuevo separarse de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Su salud ha mejorado con una dieta que le prohíbe el consumo de grasas y harinas. —¿Cree en los Reyes Magos? —Lo de los Reyes Magos a mí me parece una buena tradición de la Iglesia católica. Yo soy un creyente, mas no practicante, porque tal vez me falta tiempo para eso, pero es una buena ilusión y una forma de presentar a la humanidad frente a un ser supremo en el que se cree y en el que se tiene fe, esperanza muchas veces. Así que a partir de esa premisa, sí creo en los Reyes Magos. —¿Qué le pediría a los Reyes Magos? —Un mundo mejor, para todos. —¿Y para usted en lo particular? —Que me sigan dando la bendición que he tenido toda la vida. —¿En qué sentido? —Me puedo sentir afortunado, primero por poder ver el sol todos los días, y segundo, por lo que la vida me ha dado, salir de mi pueblo, obtener una profesión, ascender en una carrera profesional en el servicio de la administración de justicia, no en el Poder Judicial todo el tiempo, pero sí en distintos tribunales que han servido a la República, que han servido al país y que me parece que son ejemplo de impartición de justicia. El Tribunal Fiscal de la Federación, ahora Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, y el Tribunal Electoral en sus tres etapas, tanto el Contencioso Electoral, como el Tribunal Federal Electoral y ahora el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. —¿Usted le pediría a los Reyes Magos que le ayudaran a resolver todo lo que le ha significado un dolor de cabeza durante 2007? —Realmente creo que no hay nada que no se pueda resolver, no sólo con la ayuda de nuestros ficticios Reyes Magos, sino sobre todo con el razonamiento, la reflexión, la serenidad y el ánimo de hacer de México un país mejor. —¿Usted diría que se ha portado bien como para recibir regalo de los Reyes Magos? —Lo dejo al juicio de ellos.