Desde el 6 de mayo tengo los sentimientos revueltos, el hígado trabajando a su máxima capacidad, con una úlcera que cuando me enojo se hace más presente y poco a poco mi zona de confort se desvanece.
Mientras más pasa el tiempo me siento suceptible, ahogada, desesperada y hasta metida en ondas del desarrollo humano que me ayuden a sobrellevar esta carga emocional.
Hoy día no tengo ganas de nada... me aferro a cosas que me obligan a bañarme, salir al trabajo, verme fatal por mis ojos inchados de tanto llorar, actuar de manera que la vida pasa y que son retos.
Solo me temo que el día de mañana no lo soporte más
Sólo me temo que el mañana aparezca con su gran sonrisa
Sólo me temo que las oportunidades se vayan por estar compadeciéndome
Quiero gritar que todos aquellos que se beneficiaron a mis costillas que se largen de mi lado
