Se terminó el primer semestre del año, comienza el segundo y casi se espera el fin del 2009. Les puedo asegurar que para mi el mes de junio se fue con un cierre espectacular. Hice cosas que no me hubiese imaginado nunca.

Después de trabajar con el desamor, el desencanto y la cruda realidad de un amor mal invertido, me reencuentro con mí ser sustancial. Con la persona que no consentí, no valoré y no apapaché, o sea, yo. El camino es difícil, crudo, real y vacío.

Me di cuenta que el estar triste me lo hacía más complicado, el llorar más amargo y el encerrarme me dejaba un espacio enorme en la oscuridad.

Así que me decidí, me reencontré lugares vistos, descubrí nuevos paisajes, bombardeé a mis amigos con la "terrible" historia de dolor por el abandono. Salí a bailar, busqué museos, compré ropa, tomé café con fulano, mengano y perengano.

Ahogué mi sufrir con horas de llanto, a quién encontraba era el preciso para contarle lo que me pasó, pero me cansé, me aburrí de hablar de lo mismo. Solté a la víctima, liberé a la presa, aventé a la tediosa y sufrida persona que era.

Les puedo decir ahora que me quiero mucho, si pienso en las ocupaciones que tengo en el día, me parece tan corto. Conozco a nuevas personas, confío en ellas, ofrezco lo mejor de mí que es mi amistad. Trato de ser clara al expresar mis ideas, no tomo las acciones de los demás de manera personal, no saco suposiciones porque me atrevo a preguntar y sobretodo en lo que hago doy mi 100%.

Junio del 2009, te debo que me enfrentaras con la soledad porque ésta se volvió mi amiga. Me siento valiente, me atrevo a expresar mis ideas, bailo, canto letras que no me sé más que el coro y sobre todo ya no ocupo por complacer a los demás.

Me gusta la persona que soy, acepto mis defectos, corrijo los que no me gustan y los que no se puedan arreglar buscaré la manera de adaptarme pero nunca de resignarme. Seguiré este camino que me tocó vivir con más fuerza.